Golpe de calor: señales que no debes ignorar
Golpe de calor: señales que no debes ignorar
En verano, el calor puede aparecer como un riesgo silencioso. A veces no llega de golpe, sino poco a poco: cansancio, sed intensa, calambres, mareo, dolor de cabeza, náuseas o sensación de debilidad.
En una actividad de montaña, reconocer estos síntomas a tiempo puede ser clave para evitar una situación grave.
Desde la FEMECV, a través de la Vocalía de Seguridad y Salud, queremos recordar la importancia de prevenir, observar al grupo y saber actuar si alguien empieza a mostrar señales compatibles con agotamiento por calor o golpe de calor.
El cuerpo también avisa
El golpe de calor es una situación grave que puede aparecer cuando el cuerpo no consigue regular adecuadamente su temperatura. Puede afectar a cualquier persona, especialmente durante esfuerzos intensos, jornadas largas, exposición directa al sol o falta de hidratación.
Por eso es importante no normalizar síntomas como mareos, confusión, fatiga extrema, piel muy caliente, calambres, vómitos o desorientación.
En montaña, la respuesta debe ser rápida: parar, buscar sombra, refrescar, avisar si es necesario y no dejar sola a la persona afectada.
Decálogo FEMECV para salidas con altas temperaturas
Qué hacer si alguien empieza a encontrarse mal
Lo primero es detener la actividad y llevar a la persona a un lugar fresco o con sombra. Hay que reducir su temperatura corporal, quitar ropa innecesaria, refrescar con agua, aplicar compresas frías si se dispone de ellas y ofrecer agua o bebida isotónica a pequeños sorbos si está consciente.
No se debe dejar sola a la persona afectada ni forzarla a continuar. Tampoco conviene darle bebidas con alcohol o cafeína.
Si los síntomas no mejoran, empeoran o aparece confusión, desorientación o pérdida de conciencia, hay que llamar al 112 cuanto antes.
La prevención es cosa de todo el grupo
En una salida colectiva, la seguridad no depende solo de quien guía o coordina. Todo el grupo debe estar atento, comunicar cómo se encuentra y avisar si detecta que otra persona empieza a actuar de forma extraña o muestra síntomas preocupantes.
A veces, quien está sufriendo un problema por calor no es plenamente consciente de lo que le ocurre. Por eso, observar, preguntar y parar a tiempo también forma parte de la cultura montañera.
Cuidarnos también es hacer montaña
La montaña nos ofrece salud, bienestar y experiencias compartidas. Pero en verano, disfrutarla requiere más atención, más planificación y más prudencia.
Desde la FEMECV animamos a adaptar cada salida a las condiciones reales y a priorizar siempre la salud del grupo.