Solidaridad con las zonas afectadas por los incendios

Solidaridad con las zonas afectadas por los incendios

La FEMECV lamenta el grave impacto ambiental y social de los fuegos de Soneja y La Vall d’Uixó
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La FEMECV quiere expresar su solidaridad con todas las personas, municipios y territorios afectados por los incendios forestales que este verano están golpeando de forma especialmente dura a la provincia de Castellón.

 

En las últimas semanas, los incendios de Soneja y La Vall d’Uixó, este último de especial preocupación por su evolución y por no haber sido aún extinguido, han vuelto a situar el fuego en el centro de nuestra preocupación colectiva. Se trata de dos episodios muy próximos geográficamente, pero de distinta magnitud e impacto, en una de las zonas más montañosas y queridas de la Comunitat Valenciana, vinculada a espacios naturales de gran valor como la Serra d’Espadà y a localidades que forman parte de la memoria montañera de muchas personas.

 

Para quienes vivimos la montaña desde el senderismo, las carreras por montaña, la escalada, el barranquismo, la marcha nórdica o las actividades de club, ver arder estos paisajes duele profundamente, porque no se quema solo vegetación, sino que se pierde territorio, biodiversidad, caminos, historia, economía local, refugio de fauna, paisaje y parte de la vida de los pueblos.


Una zona muy querida por la comunidad montañera

Soneja, situada en el Alto Palancia, y La Vall d’Uixó, en la Plana Baixa, forman parte de un entorno de gran valor natural y deportivo. Son territorios próximos a la Serra d’Espadà, a la Sierra Calderona, al valle del río Palancia y a numerosos espacios donde la comunidad montañera valenciana ha caminado, entrenado, escalado, competido y compartido actividad durante años.

Hablamos de una zona viva, con barrancos, senderos, paredes, pistas, bosques, pueblos de montaña y rincones que forman parte del contacto con la naturaleza y el recuerdo emocional de muchas personas federadas y clubs.

Por eso, el impacto de estos incendios no puede medirse solo en hectáreas. También se mide en pérdida de paisaje, en heridas al territorio y en el dolor de quienes viven, trabajan o disfrutan de estos espacios con respeto y cariño.

 


Precaución, información oficial y responsabilidad

En días de riesgo alto o extremo, la responsabilidad individual y colectiva es fundamental. La montaña debe vivirse con prudencia, y eso implica consultar siempre la información oficial, respetar las restricciones, evitar actividades en zonas de riesgo y no acceder nunca a áreas afectadas o próximas a un incendio.

 

Si vemos humo, fuego o cualquier situación sospechosa, debemos avisar de inmediato al 112, alejarnos de la zona, no obstaculizar accesos y seguir las indicaciones de los servicios de emergencia.

 

La FEMECV recuerda también la importancia de consultar el Manual de Buenas Prácticas Medioambientales en Prevención de Incendios, elaborado para ayudar a clubs, deportistas y personas usuarias de la montaña a reducir riesgos y actuar con responsabilidad.

La prevención no empieza cuando vemos las llamas. Empieza antes de salir de casa, cuando decidimos si una actividad es adecuada, si el riesgo lo permite y si las condiciones son seguras.


Gracias a quienes protegen vidas y territorio

Desde la FEMECV queremos trasladar nuestro agradecimiento y reconocimiento a todos los medios de extinción, seguridad y emergencias que están trabajando o han trabajado sobre el terreno: bomberos forestales, consorcios provinciales, unidades de emergencias, agentes medioambientales, Guardia Civil, policías locales, protección civil, personal sanitario, ayuntamientos, voluntariado y equipos técnicos.

Su labor en situaciones de fuego, calor extremo, viento, humo y riesgo para la población es imprescindible.

Gracias por proteger vidas, pueblos, montes y espacios naturales. Gracias por estar donde nadie querría estar, defendiendo lo que es de todas y todos.

 


Solidaridad con los pueblos afectados y compromiso de apoyo de la FEMECV

Queremos trasladar nuestro apoyo a los municipios afectados y a todas las personas que han sufrido desalojos, pérdidas o daños en sus hogares, cultivos, animales, medios de vida y entorno. No solo de nuestra comunidad, sino también de las provincias de Ávila y Madrid, donde el fuego está calcinando grandes extensiones. 

Un incendio no termina cuando se apagan las llamas: después llega un proceso largo de recuperación y de reconstrucción emocional, social y ambiental.

 

Desde la FEMECV queremos estar cerca de los territorios afectados y, cuando sea posible y con la debida coordinación institucional, contactar con ayuntamientos, clubs y entidades locales para conocer necesidades y valorar posibles formas de apoyo. Lo haremos siempre con prudencia, respeto y siguiendo las indicaciones técnicas y medioambientales, conscientes de que la recuperación requiere tiempo, cuidado y acompañamiento.

 


La montaña nos necesita

Los incendios de este verano nos recuerdan, una vez más, que la montaña no es solo el lugar al que vamos a practicar deporte. Es un patrimonio natural, cultural y humano que sostiene pueblos, biodiversidad, actividades, memoria y comunidad.

Hoy toca lamentar, agradecer, acompañar y extremar la prudencia. Mañana tocará ayudar a recuperar, aprender y seguir cuidando.

Porque la montaña nos da mucho. Y ahora, más que nunca, necesita que estemos a su lado.

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